Existe la pérgola tradicional, emparentada con un cenador y generalmente contigua a una habitación, dotada de vigas horizontales en el techo para sujetar plantas trepadoras.

Y la pérgola bioclimática, que tiene el mismo tipo de estructura, pero su diseño está más enfocado a la optimización natural de la comodidad y la protección de los usuarios.

La pérgola es capaz de bloquear los rayos solares a la vez que permite una ventilación ascendente que refresca el espacio en épocas calurosas.

Por esos se llaman bioclimáticas, porque son un sistema capaz de regular por sí mismo, “de forma natural” la temperatura del espacio exterior.

La función de la pérgola bioclimática, consiste en diseñar una instalación en función de las características climáticas del lugar de implantación.

Su objetivo es aprovechar todas las ventajas posibles del lugar y anticiparse a cualquier condición adversa como lluvia, viento, nieve, etc.

Con un sistema inteligente, algunas disponen de sensores de lluvia y viento y de forma automática pueden ser capaces de orientar las lamas según la radiación solar y el viento que reciben, ajustándose a ellos para ofrecer una temperatura regular.

La pérgola bioclimática, es una tendencia que se ha aplicado durante décadas. De hecho, después de la crisis de los 70, la subida de precio de la energía fue un detonante para mucha gente. La gente comenzó a concienciarse con el despilfarro y decidieron tener en cuenta nuevas fuentes de energía. De ahí que surgieran conceptos como el de <<bioclimático>>.

¿Por qué debemos de optar por una pérgola bioclimática?

Porque se trata de la solución perfecta entre toldo y el porche. Protegiéndonos del sol y dejando que pase la luz de invierno.

Y su diseño nos permite que disfrutemos mucho más del tiempo exterior.

La estabilidad frente al viento y la resistencia de nuestra pérgola bioclimática la convierte en la solución ideal para todo el año.

Los materiales utilizados son duraderos y reciclables 100%. Y suelen estar disponibles en multitud de colores, con unas cartas RAL, que harán que la integración a la edificación y al resto del jardín sea coser y cantar.

Debemos remarcar que pesar de que su diseño sea muy contemporáneo y minimalista por su sencillez, y vanguardista e innovador a la vez, pueden también adaptarse y combinar perfectamente en entornos más clásicos e incluso rústicos.

Diseño moderno y atemporal que encajará perfectamente en todos los estilos arquitectónicos.

En resumen, protegen de la lluvia y del aire, del sol y regulan luz, y su configuración se adapta a todos los espacios de exterior creando un ambiente único y exclusivo y dando una agradable sensación de abertura y libertad de visión.

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